Como una planta

By 17 marzo, 2017Yoga

El yoga te cala. Va entrando despacio y toca cada pequeña cosa que haces, piensas o sientes. No se queda en la colchoneta esperando al siguiente día de práctica.

El yoga está presente en cómo escuchas y hablas, cómo te mueves y respiras, cómo te cuidas y alimentas. En la forma que lees y aprendes. Cuando ayudas y cuando pides ayuda. Al dar y al recibir.

Dice nuestro maestro que que el yoga es como una planta. Si la miras detenidamente no aprecias que está creciendo pero sabes que es así porque al cabo de unos días la planta está un poco más alta: ha crecido.

La práctica de yoga no da resultados a corto plazo pero con cada sesión sabemos que avanzamos y un día, al cabo de unos meses, lo notamos y decimos: “vaya… pero… ¡si puedo hacerlo!”.

Aquí te dejo algunos trucos que a mi me funcionan cuando siento que mi constancia flaquea:

  • Empieza con una práctica que te sea fácil: no fuerces. El yoga no es acrobacia y siempre hay posturas con las que nos identificamos más.

  • Escucha al cuerpo y deja que marque el ritmo. Hay días que apetece cansarse, otros relajar la mente, otros estirarse bien…

  • Busca tu momento: al empezar el día, a mediodía, antes de ir a dormir… adáptate al tiempo que tengas o necesites.

  • Varía la rutina, intercala variantes o asanas similares para mantener la atención y no “automatizar” las posturas.

  • Si pasas una temporada baja/o no te culpes por no practicar. El yoga no es sólo hacer asanas. Medita un rato o practica movimientos de tu día a día de forma consciente: al lavar los platos, al caminar por la calle, al tomar un té…

Quiérete. Practica yoga :)